viernes, 5 de abril de 2013

Un paseo por algunos recuerdos

Como soy nueva en esto de los blogs y los post, voy a dejarme llevar un poco y escribir sin pensar demasiado. Poco a poco iré centrándome más en temas concretos.
Comenzar diciendo que soy enferma de artritis idiopática juvenil desde los 9 meses de edad y que pertenezco a la Asociación Sevillana de Pacientes con Artritis Reumatoide (ASEPAR).

Siendo sólo una niña aprendí el valor del esfuerzo casi sobrehumano, del “imperativo legal”, del SÍ porque si, sin más: Levantarme, asearme, vestirme y llegar a mi colegio que estaba a 30 metros de mi casa era un auténtico calvario. Lo único que sabía es que quería ir a clase. Muchas veces, eso suponía hasta una discusión con mi madre que no quería que fuese en esas condiciones, aunque, al final, terminaba apoyándome y ayudándome en todo, claro.

Cada paso que daba era tortuoso, mis articulaciones rígidas, inflamadas, ardiendo y con muchísimo dolor hacían que no me pudiera concentrar en otra cosa. Sin embargo, cada paso que daba pensaba, ya estoy llegando. Cuando, por fin, me sentaba (con mucho trabajo) en mi mesa, suspiraba aliviada. Aún recuerdo la mirada de todos mis compañeros, una mirada de no entender nada, pero la mirada de Doña Encarna, mi querida profesora, era de dolor compartido.

Días como esos no salía ni al recreo a jugar (qué digo a jugar, a ver cómo los demás jugaban!), me quedaba sola en clase.

Vaya si aprendí, los enfermos de artritis reumatoide aprendemos pronto el valor del esfuerzo, el valor de la imaginación, el valor del querer es poder…

Recuerdo mis 15-17 años con muchas dificultades físicas, para andar, para coger algo con mis manos inflamadas y doloridas (usaba férulas), para salir de marcha con mis amigas, para todo lo “normal” de una adolescente. Así que el día menos malo lo vivía intensamente, loca e intensamente. Sabía que tendría tiempo, más que suficiente, para abusar de la más absoluta cordura que, nuevamente, embarcándome en los libros perdería. Pues sí, aprendí bien el valor de estar sola cuando tus amigas están con chicos, riendo, bailando, y aún así, sacarle partido a mi “fiesta” particular.

En mi juventud aprendí lo que es sentir miedo al rechazo, lo que es el amor y el riesgo.
¿Podré trabajar sin que se den cuenta que, realmente, no puedo?, ¿Podría quererme alguien como yo soñaba e imaginaba?, ¿Podré tener hijos? Y si los tengo, ¿podré criarlos?  “Tengo miedo”, decía mi cabeza una y otra vez, “tengo mucho miedo”. Por aquel entonces todavía no me había dado cuenta que estaba siendo una persona muy afortunada.

Así que, a los 21 años, el amor llamó a mí puerta y, aunque quise convencerlo que se marchara, que le haría sufrir, al final dije SIIIIII. Un sí tan grande que diez meses después de casarme nació mi primer hijo y tres años después mi niña. Y es que el amor no entiende de enfermedades, de deformaciones físicas, de incapacidades.
Necesitaré varios post para hablar de esta etapa.

Recuerdo que, aunque, tenía épocas de mayor o menor actividad pero dentro de no estar bien nunca y a dosis “masivas” de tratamientos muy agresivos, continuaba mi caminar con ilusión y voluntad. Trabajaba siempre que podía. Recuerdo un año que trabajé en la tesorería de la seguridad social, no había ascensor y yo trabajaba en la primera planta. Contaba cada escalón, cada paso (como cuando iba al cole) hasta sentarme en mi mesa y programaba cuando tenía que levantarme (para ir al servicio, a desayunar, a lo que fuera) para diez ó quince minutos antes ir intentando mover mis piernas, mis rodillas. Trataba que nadie se diera cuenta de lo que me costaba. ¡¡Vaya si valoré lo que es ganarse el sueldo!!

Luego vino la etapa de las intervenciones quirúrgicas.
Recuerdo, hospitalizada de mi segunda cadera, tenía pánico, no quería volver a operarme, pasé mucho con la primera. El dolor, la rehabilitación, mis dos hijos pequeños…Lloraba por el pasillo de la planta de traumatología del hospital el día antes de la intervención y mi compañera de habitación paseó conmigo. Ella dijo…, “no te operes, si tienes tanto miedo no te operes”. La miré a los ojos y le dije: ¿tú y yo tenemos elección? Me abrazó y confié en que todo saldría bien y que lucharía con todas mis fuerzas para estar pronto con mis niños en casa.
 Los enfermos de artritis tenemos que confiar, que arriesgar, que luchar continuamente.
También necesitaré varios post para hablar de estos momentos.

Y resumiendo bastante, llegó a mi vida (sobre 1.996) la época de encontrar personas muy especiales a través de asociaciones y organizaciones de pacientes en las que sientes que ellos y tú son una sola persona, que hablamos el mismo idioma (gesticular, verbal, no verbal, emocional). Una sincronización a todos los niveles perfecta. Es diferente a tu familia, a tus amigos, es una conexión especial, como indico. Me han aportado y aportan tanto…

Recuerdo al Dr. Navarro que me dice un día “Apúntate a ASEPAR, puedes ayudar mucho allí”. Pues fue al contrario, Dr. Navarro, vaya si aportaron cosas positivas a mi vida. ¡ Qué cierto es que aprende más el que enseña que el que está allí para aprender !
Me volqué del todo en el movimiento asociativo, me atrapó tanta calidad humana, tantas sonrisas cómplices.

Llevo un tiempo, por motivos de trabajo, menos activa, en ese sentido, pero sin marcharme nunca del todo. No podría, es parte de mí y me apasiona ese dar y recibir mutuo, esa empatía, ese apoyo imprescindible, ese saber que no estás solo y esa cercanía, también, con los profesionales que, de un modo desinteresado, nos aportan mucho más que una asistencia sanitaria en consulta. Disfruto mucho en todas las actividades, jornadas, seminarios, congresos y otros que hacen que para nosotros sean momentos especiales.

Me siento una persona muy afortunada y siento que la vida, muchas veces, me ha dado, me está dando, más de lo que he imaginado.

A mis padres y hermana
A mis hijos
A todos mis compañeros de AR
Y a todas las asociaciones, profesionales y organizaciones que caminan junto a los enfermos crónicos,

Mª Ángeles Fernández

lunes, 18 de marzo de 2013

LO COMPLICADO DE LIDIAR CON LAS ENFERMEDADES AUTOINMUNES

Sí, amigos, esto es muy difícil, no tenemos bastante con luchar contra los síntomas de nuestra enfermedad, sino que además hemos de luchar contra nuestros sentimientos.
Sí, habéis leído bien, nuestros sentimientos o estados de ánimos pueden influir mucho en nuestra enfermedad, yo ahora lo sé y estoy convencida de ello, pero no podéis imaginar lo que me costó aceptarlo y asumirlo.
Al principio de mi diagnóstico, mi primera reacción fue como en casi todos los casos, no creérmelo, o no asumirlo. ¿Cómo yo, con tan pocos años, tenía una enfermedad de viejos? (Como algunos de los que me siguen en este blog, ya sabéis, que estoy enferma desde los 7 años y diagnosticada desde los 16) y por lo tanto con esa edad ¿Quién sabe nada, ni asume nada de todo eso?
Pasaron muchos años y muchas adversidades hasta que escuché por primera vez la palabra “enfermedad autoinmune” Esto fue un choque muy grande para mí, sí, porque ocurrió todo cuando además de enfrentarme a mi baja definitiva por incapacidad, en la que me dieron la calificación de “gran invalidez “También  estaba dentro de una gran “depresión” La primera de mi vida (después vendrían muchas más) Pero fue en esta primera cuando mi psicólogo me dijo lo que era una enfermedad autoinmune, me dijo que yo, y solamente yo, era la responsable de su curso, que según mi actitud podría cambiar el curso de la misma…… Yo alucinaba… ¿Pero que dice este señor? ¿Qué yo me causo los brotes?.... No, yo no me causo los brotes, (me explico el psicólogo) lo que ocurre es que la enfermedad se influencia mucho con mi estado de ánimo o con las distintas adversidades que me ocurran, me puso un ejemplo….Me dijo- Observa como cada vez que tienes un problema grande, de familia o de cualquier tipo que a ti te afecte y no sepas como solucionar Veras como al poco tiempo te aparece un brote-. Lo comprobé ¡y era cierto! Justo después de algún problema de tipo afectivo, al mes o mes y medio después aparecía un brote de mi dichosa enfermedad.
Otro ejemplo, era cuando tenía alguna de mis muchas afecciones de garganta, a todas las personas que yo conocía (sanas) les mandaban un tratamiento normal, a mí no, a mí me lo mandaban de caballo, un día le pregunte al médico- ¿Por qué me pones un tratamiento tan agresivo? Y él me contesto- Tengo que engañar a tus defensas, en otras personas, el tratamiento casi no sería necesario, pero en tu caso, una simple faringitis, tu sistema inmunológico lo toma como una agresión personal y como no está equilibrado “sino que está loco” en vez de defenderte te ataca, por lo tanto, antes de que se dé cuenta tenemos que atajarlo, aunque sea de esta manera tan brutal-.
Así que, amigos, ¿comprendéis ahora el título de este post?
Estoy segura de que todos los que, como yo, padecéis una enfermedad autoinmune, lo sabréis de sobra, pero también sé que es muy difícil de asimilar y de cogerla por las riendas y manejarla. Porque como ya os cuento en el párrafo anterior. ¿Cómo hacemos para no tener problemas o situaciones difíciles de solucionar? ¿Cómo podemos escapar de estas situaciones que nos pone la vida, al igual que al resto de los mortales?
Podemos aprender a ser positivos, con ayuda de psicólogos, sí, ellos nos enseñan, pero ellos no están ahí cuando no sabemos cómo salir del embrollo,  ¿Entonces qué hacemos?
La verdad es que después de tantos años, aun no lo sé, y por eso mismo nunca dejo de temer una nueva recaída.
De mi Artritis sé casi tanto como un experto en la enfermedad, pero….. A mi mente….A esta cabecita loca que tengo, por más que estemos juntas de toda la vida, ¡nunca llegaré a conocerla!

Encarni Duran

lunes, 11 de febrero de 2013

CARTA A LA NORMALIDAD (UN CANTO A LA VIDA)

Normalidad, sí, es lo que intento transmitir con mis comentarios y mis post a un grupo de personas a las que la vida les y nos ha marcado con una enfermedad autoinmune. Muchos de vosotros no sabéis lo que es eso, ni os habéis parado a querer saber, no va con vosotros, y lo entiendo y lo respeto, pero a otros muchos nos ha “tocado” vivirla en nuestro propio cuerpo y aprender de lo vivido.

Una enfermedad Autoinmune -hay muchas- a grandes rasgos, por definirla con sencillez si se puede hacer algo con una enfermedad crónica, degenerativa, agresiva, dolorosa, incapacitante, peligrosa y muchas otras cosas más, sería que nuestro organismo se vuelve “loco” y nos ataca a nosotros mismos, cree que nosotros somos su “enemigo” y no tiene piedad con nosotros.

La que yo padezco es la AR (Artritis Reumatoide), por eso hablo más de ella, pero tengo amigas y familia, con otro tipo de Artritis y con otro nombre, pero son Autoinmunes, cada una es distinta, cada organismo reacciona de una forma. Por eso tanto los tratamientos como el desarrollo en único, pero con muchas cosas en común.

Quiero contar mi experiencia, una parte pequeña de ella, porque más de 50 años es difícil resumirlos en una carta, pero ahí va:

Todos tenemos un tiempo de negación de la enfermedad, y ese tiempo es terrible. Tratas de ocultarlo, y te haces más daño, lo ocultas a tu entorno, en mi caso porque no tuve ninguna ayuda ni comprensión, al trabajo porque tienes miedo de perderlo, a los amigos porque sabes que si lo dices, quizá no te entiendan, “cómo vas a estar tan mal, si tienes buena cara, si sigues pintándote la raya del ojo, queriendo aparentar la normalidad que ya no tienes”. No quieres dar pena, eso no, nunca. No quieres que te compadezcan...

Tienes tantos miedos... que cómo describirlos. Solo quiénes los hemos y los estamos padeciendo los conocemos.


También pasas por un periodo más o menos largo, en mi caso fueron 9 años, que es fácil escribirlo pero pasarlos... hasta que le pusieron nombre y apellidos y ese tiempo no se lo puedo desear a nadie...

Alguien, con una completa ignorancia hizo ayer unos comentarios despectivos a los enfermos y al por qué hablamos tanto de las enfermedades. Los grupos de auto apoyo son imprescindibles en muchas patologías, sin ellos la gente no saldría del pozo en el que están sumidos.

Para mí, entrar en Facebook y encontrar a Reme y Encarni, Presidenta y Secretaria de la Asociación de Amare en Málaga, fue una grandísima suerte, empecé hablar con ellas, ver qué ponían en sus muros, mensajes de apoyo de comprensión, empecé a través de ellas a conocer a muchas otras mujeres, digo, mujeres, porque no tengo en mi muro a nadie más que a dos maridos que sus mujeres la sufren, y me sentí tan acompañada, tan bien, tan comprendida. Dejé de sentirme “rara” empecé a hablar de la AR, con naturalidad, empecé a hablar de mis malos días, de mis dolores, de mi malestar, de mis miedos, y todas me entendían, porque ellas también los tenían o los habían tenidos. Hicimos una red, que a los que no tenemos una Asociación en nuestra Ciudad o en muchos pueblos -entonces yo vivía en uno- nos hizo -al menos a mí me hizo- no sentirme tan sola ante la enfermedad. Poco a poco fui haciendo más relaciones y conocí a Ana, quién se ha convertido en la familia que eliges, en una hermana no sólo de enfermedad y dolor, si no de alegrías, confidencias y cariño.

Nuestras familias se han conocido, compartimos días en su casa y en la mía. Tenemos conversaciones diarias, y no hablamos de la enfermedad, porque le hemos dado NORMALIDAD, tenemos que vivir con ella, y así lo hacemos, lo mejor que podemos. Llevamos la vida como viene, unos días malos y otros no tan malos, unos días terribles y otros, pocos, pero los tenemos, maravillosos. También es que nos conformamos con poco, porque no tenemos mucho. He hecho amigas de enfermedad del otro lado del Mundo y diariamente, aún a pesar de las horas de diferencia en mi muro y en los suyos o por privados, sabemos de unas y de otras.

He dejado de necesitar medicación para la depresión, gracias a vosotras, a mi querida cuadrilla de Artríticas, a las que todos los días a primera hora va dedicado mi primer post de la mañana. Gracias, gracias y gracias, nunca os agradeceré bastante el apoyo recibido aún en la distancia geográfica. A través de la Asociación, Encarni, me dijo que escribiera en un periódico digital y eso ha sido otra magnifica plataforma para dar voz a tantos y tantos enfermos, para mí ha sido una terapia, volver atrás, a mi infancia y poco a poco recordar cómo me sentí enferma, recordar los duros y bellos años de criar a mis hijos, teniendo que llevar todo sola, y sin poder quejarme... y todos los mensajes que he recibido, muchos privados, dándome las gracias por hablar, por darle voz a tantos enfermos que no la tienen, porque se sienten identificados con mis vivencias, porque ellos las padecen, eso para mí no tiene precio. Guardo sus contestaciones como la “recompensa” a tantos años de silencio e incomprensión.

No quiero entrar en los medicamentos que tenemos para tratarnos, no hay muchos, son personalizados, pero para los paganos que además son los que se atreven a decir: qué pesados, no será para tanto, porque tienen que dar la vara con sus enfermedades y más cosas que he oído y leído, deciros que no hay una sola medicación que nos cure, todo es PALIATIVO, retrasa los efectos, pero no nos cura. Puedes incluso ir a la Clínica del dolor, como yo he ido, y te dan una mediación en parches. No quiero ponerle nombre pero te anula, no tienes dolor, o menos, pero no puedes moverte.  Al menos, en mi caso, no lo toleraba, todo era sentirme mal no, peor.

También en estos años pasados me sometí a 4 tratamientos experimentales, ¿tenía miedo? Mucho, muchísimo, pero tenía tanta necesidad de sentirme mejor de poder recuperar mi vida que no me importó, tenía que criar a mis hijos y quería verlos hacerse mayores, y me los suministraron, con muchas pruebas y mucho control. Ninguno dio resultado...más frustración...pero a seguir, nunca he pensado tirar la toalla.

Luego vinieron tiempos que la enfermedad, al menos la mía, que se cursa con inflamación de las articulaciones, que ya fue evidente, la gente cuando se daba cuenta, me decía: “qué mano llevas, ¡te has dado un golpe?” Como decirles que no, que esa misma inflamación la tengo en el 80% de mis articulaciones, que poco a poco, han ido enfermando en los pulmones, y por eso hasta el respirar me duele, en el corazón, ahí el gran riesgo que tenemos de padecer una enfermedad cardíaca, que también tengo una anemia para la cual hace años, muchos antes de lo que es normal, tuvieron que retirarme la regla, porque las hemorragias ponían en peligro mi vida. Todo ello unido al porcentaje elevado de poder desarrollar un cáncer de los ganglios linfáticos, debido a nuestro deterioro en el sistema autoinmune.
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Los biológicos que me ponían, inyecciones subcutáneas al principio, y luego goteros que te inyectan en tus venas durante horas, mes tras mes, - bueno en mi caso cada 40 días-, tratamientos para los cuales tienes que firmar un papel, asumiendo tú la responsabilidad del resultado del tratamiento... en el que pone que una infección puede causarte la muerte. Los firmas, te pones en la camilla y unos rezan otros recurrirán a otras cosas, pero todos tenemos un miedo terrible, pero asumimos los riesgos, porque la vida es riesgo y si la nuestra nos ha tocado vivirla enfermos, pues adelante.

Cuando empiezas a sentirte mal, muy mal, a tener infecciones de cualquier tipo, un resfriado, una neumonía, un pequeño corte con un papel, como me decía una amiga de enfermedad, que derivaba en una infección tremenda en la mano...una varicela que casi estuvo a punto de costare la vida a otra, y tú sigues pensando cada vez que te pones otro, que no me toque a mí...porque todas lo pensamos y quién no lo piense, mejor para ella, pero es que no es consciente del riesgo, yo prefiero saberlo.

Cuando el tratamiento te hace enfermar, como en mi caso, me produce una anemia que casi me mata, literalmente, cuando necesito 18 goteros de sangre, cuando después de pasar la gravedad el propio Hematólogo me dice que se asustó al verme y que no sabía si iba a poder remontarlo...pero que todo había salido bien. Entonces te preguntas muchas cosas, pero no tienes respuesta para ninguna.

Cuando una infección hace que se caigan tus dientes. Cuando no tiene defensas y te dicen que no puedes ir a un sitio cerrado, a un cine, a un bar, a un gimnasio, a un centro comercial, a un biblioteca, que no puedes usar libros prestados, que tienes que salir a la calle y tomar el aire y el sol y el frío, y que ya iras recuperando... pero tienes que seguir viviendo. El miedo no quiero que no me deje vivir, sigo entrando a las tiendas a comprar, tengo que hacerlo, voy al Hospital, ahora con mascarilla, cuando ha estado mi madre en el Hospital el médico me dijo que me fuera de allí, que ni se me ocurriera ir. ¿Cómo no ir? Fui y cogí un virus que me costó quitarme de encima. Que ni me acuerdo, bueno si me acuerdo pero no lo quiero escribir.

Luego ingresaron a mi hija, ¿cómo no estar a su lado? la pusieron en una habitación sola, pero mis idas y venidas era con mascarilla y miedo, pero tenía que ir. En la vida tienes que asumir riesgos, todos los asumimos pero algunos más.

Cuando la enfermedad te cambia el humor, la forma de vestir, porque no puedes vestirte como antes, tus zapatos, porque tus pies se deforman, tu pelo, porque no puedes peinarte como antes... y necesitas ayuda muchos días para todo, sentir que tienen que acompañarte al baño, abrirte una botella, ayudarte a sentarte a levantarte a acostarte, a vestirte, a tantas cosas... aparentemente normales y que tú no puedes hacer.

Cuando tus mucosas se secan tanto que necesitas medicación, te producen infecciones, picores, problemas de piel, se inflaman tus cuerdas vocales, no tienes voz, se inflama tu garganta y no puedes tragar ni casi respirar. Cuando se inflama tu mandíbula, no puedes abrir la boca, no puedes masticar, tienes que tomar todos los alimentos licuados...tantas y tantas cosas. Cuando tus ojos se secan y necesitas colirios diariamente, tu piel tiene que estar tapada hasta en verano, tienes que huir del sol y un largo etc, de precauciones que para cualquiera pasan desapercibidas pero para nosotros son un "calvario".

Cuando un simple viaje, una comida fuera de casa, supone una estrategia de cambio de horarios de medicación, paradas para descansar, todo un esfuerzo necesario en el que tienen que acompañarte los que están a tu lado, por eso, sales tan poco, por eso en nuestra vida pasas tantas horas y días entre las cuatro paredes de nuestra casa, con una limitada vida social.

Tampoco he hablado del trabajo, trabajo que no podemos desarrollar, con lo que eso significa para la autoestima y también económicamente.

Podía seguir, pero esto es un canto a la Vida, a la Vida con enfermedad pero vida.

Hay otra cosa que no quiero dejar de escribir. En la Asociación, por teléfono, me han dicho que hay abuelas, madres e hijas que están juntas allí porque están enfermas las tres generaciones.

Otro grandísimo miedo, y ese sí que es difícil de plasmar en un escrito, es el miedo a que tus hijos enfermen. Tengo un hijo sano, y una hija de 20 años que ya lleva varios años sintiendo que no está bien... y ahora desde hace unos meses, después de una operación y un ingreso hospitalario, vamos de prueba en prueba. Tiene nombre pero le faltan los apellidos... a su enfermedad. Cuando la veo tirada en la cama sin fuerzas para levantarse, cuando me dice que le duele la cadera o un pie tanto que no puede ir andando a clase, cuando siento su desesperación, oigo sus llantos y conozco sus miedos... cuando todo esto ocurre, mi enfermedad no importa, sólo quiero que me acompañe un poco de salud para poderla ayudarla, quiero ser el espejo en el que se mire ella y me vea siempre ilusionada con algo, cualquier cosa me hace feliz, no puedo ni quiero que la enfermedad me quite también la ilusión, nunca dejaré que me la quite, eso no.

Ahora tenemos cita con mi Reumatólogo para ella. Ya tengo encima la certeza tantos años callada pero siempre temida que, ella, mi hija, haya heredado no sé si mi AR o alguna otra, pero sé que le quedan por delante muchos días de pruebas, impotencia y aceptación. Ahora mi dolor no es doble, es incuantificable. El dolor que te produce ver a un hijo enfermo no tiene medida, pero no bajaremos la guardia, no dejaré que se hunda. Todo es un proceso y ella acaba de empezar, poco a poco iremos recorriendo el camino. Una cosa que a ella nunca le faltará será el apoyo y la comprensión, su época de negación ya ha empezado, pero también sé que es ella y sólo ella la que decidirá hablar, contar y decidir aceptar lo inevitable.

Muchas de vosotras me decís que soy un ejemplo a seguir, no soy ejemplo de nada, sólo soy una mujer, madre, esposa, hija, que vive con una enfermedad crónica, que ahora, hace unos meses tenía la posibilidad e ilusión que me operaran de una rodilla que dos años de trabajo de pie y una caída han dejado desecha... pero que no puede ser, me dijeron que si me operan no podré volver a andar, que tendré que ir en silla de ruedas. Así que a seguir, andando el día que puedo y el día que no también, con voluntad y con bastón y muchos, muchos días, con el brazo de Antonio, mi marido, mi gran apoyo. Como dice mi primo, también enfermo, tiene que ser con voluntad, porque ganas tenemos muy pocas... o ninguna.

Esto va dirigido a todas aquellas personas que nos critican porque hablamos de nuestra enfermedad. Oigan, hablamos de lo que queremos, por eso lo hago en mi muro, y ustedes tienen la oportunidad de leerlo o no, pero no de criticarlo, están en su derecho pero el mío, el nuestro, es decirlo si queremos, y yo quiero. Y otras muchas personas también lo dicen en privado, lo comprendo y lo entiendo y respeto pero jamás lo criticaré. Ayer leía un trabajo (ARTRITIS, DOLOR Y CORAJE), magníficamente hecho por Anita, hija de Ana, y le di las gracias por el estupendo trabajo sobre la Artritis que ha presentado y me contestó: ahora por lo menos cinco personas más conocen la enfermedad, los tres del Tribunal y dos compañeras que estaban escuchando, pues eso, más voces, más NORMARLIDAD.

Salud compañeras de enfermedad y a los que la tenéis que la conservéis mucho tiempo, y si enfermáis, que no sea de algo tan difícil de llevar como lo que nos ha tocado a algunas de nosotras.

Una enfermedad Autoinmune.


Isabel Sevilla Moreno.

jueves, 20 de diciembre de 2012

CUANDO LA VIDA TE SONRIE

A veces la vida te ignora, o tu sientes que lo hace, nada te sale bien, todo se vuelve en contra, no das pie con bola, tu vida es una ruleta de mala surte, y claro te lamentas y te quejas y tienes todo el derecho del mundo a lamentarte. Pero ¿que pasa conmigo? ¿Qué he hecho yo para merecer este castigo? ¿Porque la vida se ceba conmigo? Y no le encuentras sentido a tanta desdicha a tanta mala pata -o mal brazo como es mi caso-.
Pero después de salir airosa de todo eso, después de comprobar, que sí que has tenido un mal traspié pero -de ese traspié o con ese traspié- has renacido. Y aunque tu situación ya no sea la misma, porque las secuelas de ese acontecimiento, hayan cambiado tu vida y tu rutina, un buen día, te das cuenta que tu vida sigue, que sigues siendo la persona animosa y participativa que siempre has sido y que esto no es más que otra cicatriz de guerra, a sumar a las que ya tienes. Pero todas esas cicatrices me demuestran que yo soy la vencedora, que nunca he perdido una batalla. Esta es una reflexión que hago ahora que el año toca a su fin, y es muy cierto que las cosas, no son como empiezan, sino como acaban…
Yo empecé el año con un brote de mi Artritis, al que siguió una depresión, en primavera, sufrí todo tipo de alergias y ya para rematar la fatal caída en agosto. Pero vamos a ser positivos. ¿Solo me han pasado cosas malas? ¡¡ NO!!  Tenemos que ser agradecidos y reconocer las cosas buenas que nos pasan.
En febrero me pusieron mi segundo ciclo de Rituximab, de eso han pasado ya más de 10 meses ¡y no he vuelto a tener no un solo brote! Además he conseguido dejar la cortisona y estoy con el tratamiento más pequeño que he tenido en toda mi vida. ¡Esto es algo por lo que estar feliz!
En mayo me cambie de casa y el cambio ha sido para mejor, vivo en una casa mucho más bonita y grande y además a un paso de la playa. ¡Otra cosa por la que estar feliz!
En octubre viajé con mi grupo de baile a Roma, allí baile e hice turismo ¡y esto me hizo muy feliz!
En noviembre celebramos el X aniversario de AMARE, con pocos medios, pero mucha ilusión, todo salió perfecto, conseguimos la actuación desinteresada de La tuna de Málaga, del Grupo de Baile y Folklore Ciudad de Marbella (en el que yo bailo) del Grupo Raíces de Alhaurin de la Torre y de un joven cantante que algún día será muy famoso, porque canta muy bien, se llama Antonio Merchán, además tuvimos a una presentadora de lujo, nada más y nada menos que Carmen Abenza.
Y para rematar esa noche mágica, mis compañeros de baile me sorprendieron con un gran ramo de flores y unos elogios a mi persona, que me emocionaron y me hicieron sentir llena de orgullo. ¡Y con esto amigos, también fui feliz!
Así que ahora, en estas fechas ya tan cercanas a la Navidad, no quiero acabar con un post pesimista, quiero trasmitiros mis buenas vibraciones, lo feliz que me siento y lo agradecida que estoy de la vida, porque a mi igual que a todos ¡¡También me sonríe!!
Colourful christmas
Quiero dar las gracias a mi familia, por aguantarme y quererme.
A mi asociación AMARE, porque colaborar en ella me hace sentir bien.
A mis amigas, por estar ahí.
A mis compañeras y compañeros del grupo de baile y de manualidades, por aguantar mis chaladuras, aceptarme y quererme.
Y por último a Escuela de Pacientes, por ofrecerme esta ventana en la que descargo todo lo que me pasa.

¡¡TODOS FORMAIS PARTE DE MI VIDA!! ¡¡GRACIAS POR SONREIRME!!


¡¡FELICES FIESTAS Y UN MEJOR AÑO NUEVO!!
Encarni Duran

lunes, 22 de octubre de 2012

ARTRITIS, POPURRI

Ya sé, ya sé, este titulo tiene guasa, pero así es como me siento hoy, como una gaditana (que lo soy) llena de  guasa, además como tengo Artritis, pues la coletilla la tengo que poner.

Lo del potpurrí, es porque hoy no tengo ningún tema en concreto, y quiero hablaros un poco de todo lo que se me pasa por la cabeza, que en vez de una cabeza parece más bien una lavadora centrifugando, no para….

En un principio, pensé en escribir sobre el copago de los medicamentos. Ya sé que el tema queda un poco antiguo y más o menos todos lo hemos asimilado, aunque “asimilar” no es “resignar”, pues me sigue pareciendo una medida muy injusta y discriminatoria.

De todo lo que leí sobre los motivos para implantar el copago, lo que más llamó mi atención fue que lo hacían como una medida disuasoria, ¿¿ disuasoria?? ¿Alguien de vosotros, con Artritis, os habéis empeñado en disuadiros de estar enfermos? Yo si, yo desde que lo leí, no paro de decirle a mi Artritis- vete por favor, desaparece de mi cuerpo- ¿no ves que me vas a costar un disgusto? Además de mucho dinero, pero ¡¡oigan!! Por más que yo la disuado todos los días y le digo que se marche, ella aquí sigue, erré que erré, no me hace ningún caso…..
Bueno, como veis, aunque con ironía, ya he mostrado mi opinión sobre este tema.

Ahora hablaré un poco sobre este mes de Octubre que aún no ha terminado, pero en mi persona está siendo de lo más intenso, no hay día que no tenga algo que hacer.

Empezamos el día 1, que como sabéis es el día nacional de la Artritis Reumatoide, ese día AMARE puso mesas informativas en todos los hospitales malagueños, fue una jornada muy intensa y enriquecedora, además este año se ha hecho mucha difusión en todos los medios de comunicación incluyendo a esta magnifica Escuela de Pacientes, que sólo con pedirle, mediante un mensaje, que se hicieran eco de la noticia, enseguida lo puso en su pagina. ¡Gracias!

Después de este día, una grata sorpresa y para mi un gran honor, si amigos, el día 3 la Escuela de Pacientes, se puso en contacto conmigo, para decirme que la TV de Andalucía, iba a realizar un programa sobre redes y como funciona la Escuela en Granada, me consultaron si me parecía bien contactar con ellos durante la grabación mediante Skype,  naturalmente les dije que sí (aunque yo ni tenia skype, ni sabía como utilizarlo)  pero ya sabéis, a ganas y ánimos no me gana nadie, así que pase esa tarde instalándome el programa y aprendiendo a usarlo, con el logro de saber manejarme ya en este medio también, me dispuse a esperar al día 5 que era cuando se haría el programa. Y llegó el momento, yo ni salí de casa esperando la conexión, primero hicimos una primera prueba para ver como funcionaba, además me dijeron si no me importaba que viniesen a mi casa y grabar también desde aquí. ¿Cómo iba a decirles que no? Yo me sentía tan orgullosa de que hubiesen pensado en mí que no podía defraudarles, así que pasado el medio día llegaron a mi casa, y además de una entrevista luego volvimos a conectar con Granada, para mi fue un día muy especial, no me puse ni nerviosa, creo que cuando salga este post, el programa ya se habrá emitido, pues me dijeron que seria el domingo 21.

El día 12, día mundial de las enfermedades reumáticas, para esta ocasión en AMARE, se ha escrito un manifiesto, a mí me llego un poco tarde, pero enseguida lo mande a la Escuela de Pacientes, y me lo colgaron en este blog, donde todos podéis leerlo.

Día 1, mesas informativas
Ahora estoy en vísperas de las VIII Jornadas de Artritis que se celebraran en Málaga el próximo día 20, me he pasado toda la semana dándole difusión y bombardeando todos los días las redes sociales con el cartel.

Todas estas tareas, que aunque parezcan sencillas ocupan mucho tiempo, las he tenido que realizar intercalándolas con visitas al médico, radiografías, analíticas y pruebas todas las semanas de mi nuevo aparato ortopédico para el codo, pues como digo al principio, mi Artritis sigue, no sé como disuadirla.

Con mi familia en el grupo de baile
Y ya por ultimo, lo que nadie se imagina, es que entre todas estas cosas aún he sacado tiempo y, sobre todo, ganas para ensayar dos veces por semana con mi grupo de baile. Si amigos, el próximo día 23 y hasta el 28,  ¡¡¡¡Nos vamos a Roma!!!! Allí participaremos junto con otros grupos de toda Europa en un Festival de Folklore Internacional, ya os contaré cómo nos sale la juerga y pondré fotos.

Bueno, este ha sido mi popurrí, como veis en esta ocasión no me lamento, pues la vida tiene de todo, unas veces mejor y otras no tanto pero tenemos que estar aquí, yo creo que merece la pena.

Termino con una frase que da mucho ánimo.

“Si puedes soñarlo, puedes lograrlo”

Encarni Duran









lunes, 15 de octubre de 2012

MANIFIESTO POR EL DÍA INTERNACIONAL DE LA ARTRITIS

Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Artritis Reumatoide el 12 de octubre, la Asociación Malagueña de Artritis Reumatoide (AMARE) desea poner de MANIFIESTO:
1. Que la Artritis Reumatoide es una enfermedad autoinmune y crónica que afecta a más de 60.000.000 de personas en el mundo y a más de 250.000 personas en España, sumando cada año 23.000 casos nuevos.

2. Que es una enfermedad altamente discapacitante que afecta tanto a adultos como a niños, alcanzando el 90% de los afectados la incapacidad absoluta, por lo que es fundamental promocionar un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado para ayudar a reducir los efectos derivados de esta enfermedad. Es importante reseñar que anteriormente a los recortes económicos sufridos en salud, el tiempo de espera para el diagnóstico precoz era el adecuado (2-3 meses aproximadamente), mientras que en la actualidad ha pasado a ser de entre 6 y 8 meses. 

3. Que debe darse difusión a todos los asuntos relativos a esta enfermedad, desde los posibles tratamientos terapéuticos hasta los síntomas y efectos que esta enfermedad ocasiona en la calidad de vida de las personas que la padecen, potenciando el conocimiento de la enfermedad a través de campañas en televisión.

4. Que es fundamental la obtención de los medios sanitarios adecuados al alcance de todos los enfermos de Artritis Reumatoide, Artritis Psoriásica, Artritis Idiopática Juvenil y Artrosis, contando con un número adecuado de médicos especialistas, ya que existe un gran déficit de reumatólogos en Málaga. Si se siguieran las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (1 Reumatólogo por cada 50.000 habitantes) en la provincia de Málaga, donde hay más de 1.500.000 habitantes, debería haber 30 reumatólogos y sólo contamos con 7 en el H.R.U Carlos Haya y 3 en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria; sin olvidar que en los Hospitales Comarcales, es decir, Hospital Costa del Sol, Hospital Comarcal de la Axarquía, Hospital Comarcal de Antequera y Hospital Comarcal de Ronda, no hay ningún reumatólogo. 

5. Que debemos luchar por alcanzar la plena integración en el ámbito social, laboral y familiar de las personas que estén afectadas por estas enfermedades.

6. Que es necesario que las personas afectadas tengan acceso a todas las posibilidades de tratamientos, optimizando todos los recursos públicos y privados existentes.

7. Que para lograr los objetivos que nos proponemos debemos contar con el apoyo y el compromiso de las autoridades sanitarias.

8. Que es necesaria la creación de equipos multidisciplinares para la derivación rápida de los enfermos a los especialistas adecuados para atender las patologías que se derivan de la propia enfermedad (oftalmología, aparato respiratorio, cardiología, etc.). 

9. Que no podemos permitir más recortes en Sanidad. Se han sustituido los medicamentos biológicos por genéricos así como los medicamentos biológicos suministrados en los hospitales por biosimilares, que no producen los mismos efectos; Debemos poder adquirir los medicamentos prescritos por los especialistas en Reumatología y no podemos tolerar más despidos tanto de los médicos de Atención Primaria como de los médicos especialistas.

10. Que los recortes del 15% aplicados a la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, supone un deterioro significativo en la calidad de vida de las personas con Artritis, ya que no se dispone de medios suficientes para contratar a terceras personas que presten apoyo para su cuidado.

Málaga, 11 de octubre de 2012

lunes, 10 de septiembre de 2012

ASÍ ES LA VIDA

Estimados y estimadas compañeros/as del blog:
Una vez más os dejamos con un texto de nuestra querida Encarni Duran, conductora de este espacio. Ella ha sido quién más vida le ha otorgado a este blog durante todo este tiempo, llenándolo de testimonios que en ocasiones nos han provocado una sonrisa, en otras alguna que otra lágrima, pero siempre nos han servido para aprender. 

Hoy quiere compartir con todos/as nosotros/as un texto bastante amargo, motivado por una experiencia reciente. A pesar de ello, entre sus líneas intentan sobresalir conatos de esperanza... Por eso, desde la Escuela de Pacientes, nos gustaría brindarle todo nuestro apoyo, y desearle ánimo y mucha paciencia. 

Querida Encarni, muchos besos.
Escuela de Pacientes     

¿Existirá en el mundo alguien con más coraje que yo? ¿Con más ganas de seguir, de luchar, de hacer que todo en mi vida sea como la de cualquier persona sana? Seguro que igual sí, pero más no, a echarle ovarios no me gana nadie.

¿Entonces  por qué el destino se muestra tan adverso conmigo?

Las personas que me conocen y las que me leen en este blog, ya saben que padezco Artritis Reumatoide desde muy niña, y también saben de mi tesón en hacer de mi vida, una vida normal, cosa que a veces me resulta casi imposible, pero en mi vocabulario no existe la palabra “Rendirse”, y sigo y sigo contra viento y marea. Podría no haber trabajado nunca y tener una pensión no contributiva, como hacen miles de personas enfermas desde pequeñas, pero yo no, yo desde siempre he querido trabajar, y así lo hice hasta que ya no fue posible seguir, entonces entré en una depresión que me duro varios años, poco a poco salí de ella, llenando mi tiempo libre con ocupaciones como la pintura y cursos de todo tipo.

En estos últimos 18 años, he perdido mi codo derecho y ni los médicos podían creerse que sin codo pudiera hacer las cosas que he hecho hasta ahora, pues he llegado a desarrollar una articulación con mi mente y mi fuerza de voluntad, ¡no me podía permitir perder el único brazo con el que me valía! ya que el izquierdo lo tengo perdido desde los 9 años y sólo muevo el hombro y los dedos.

He pasado por estar en una silla de ruedas un año, tras ponerme una prótesis de cadera y tener complicaciones para la recuperación, pero no me importaba, yo sabía que de ahí me levantaría y saldría adelante, como así paso.

En la pierna izquierda he tenido un alza de 6,5 centímetros y he tenido que usar un bastón durante 9 años, hasta hace 2 que me puse una prótesis de rodilla y salí andando del hospital a los seis días de operarme mas derecha que un palo, y loca de contenta, pues la operación fue un éxito rotundo, antes de los tres meses me dieron el alta.

Bueno…..mi cuerpo parecía que ya tenia los recambios necesarios, la Artritis seguía pero, bueno, a esta compañera de viaje la conozco desde niña y como los brotes ahora ya no son lo que eran gracias a los tratamientos biológicos, la verdad es que los últimos dos años he vivido “casi” como una persona totalmente sana.

Me apunte a clases de baile, seguí con mi pintura, también aprendí informática, he colaborado mucho más activamente en mi asociación AMARE, he viajado, y como último y más importante cuido de dos de mis sobrinas todos los fines de semanas, fiestas y vacaciones. Las niñas ahora tienen 7 y 6 años y yo me encargo de hacerles la comida y estar con ellas hasta las 5 de la tarde que ya salen sus madres de trabajar, en fin que no me queda casi ningún tiempo libre, pero yo feliz, me siento útil y querida por todo mi entorno y además se que me admiran, por mis ganas de estar siempre ahí para todo.

Pero a mi la suerte siempre me da la espalda, parece como si no tuviese derecho a ser feliz. El pasado 20 de este mes de agosto, resbale en la cocina de mi casa con tan mala suerte que del golpe al caer, en el brazo que no tengo codo, el hueso humero se me clavo en la carne provocándome una herida sangrante, en urgencias del hospital de Marbella, se quedaron de piedra cuando vieron mi brazo, la herida no dejaba de supurar y el médico que me atendió primero no sabia ni como pedirme las radiografías, pues nunca había visto algo así, luego ya me vio el traumatólogo y lo mismo, alucinaba de lo que estaba viendo, me lo curaron y me mandaron antibióticos para evitar una infección, y me recomendaron que me viese el mismo médico que me opero hacia 18 años, así que durante unos días he estado curándome en mi centro de salud, pero sólo tenia una venda, con lo cual yo aún podía articular mi brazo y valerme por mí misma, pero a los cinco o seis días de la caída, al ir a ducharme, comprobé que algo había cambiado, ahora ya no podía hacer ciertos movimientos, pues si los hacia el hueso se me clavaba tanto que casi se salía de la piel. Ya esto sí me asustó bastante así que me fui a Málaga al hospital donde me han operado todas las veces y donde me ve mi reumatóloga: El Clínico. Allí, gracias a una buena amiga y mejor persona, que está en atención al ciudadano, me vieron en urgencias inmediatamente, me hicieron nuevas radiografías y otra vez la misma reacción de los médicos, que si este brazo esta fatal, aquí no se puede hacer nada… en fin, pensaron que lo mejor era que me lo tratase el que me operó, pero como está de vacaciones, decidieron que lo mejor era inmovilizarlo y curarlo cada dos días hasta que vuelva mi traumatólogo de las vacaciones. Hoy me lo han visto y parece que la herida ya se esta cerrando, el traumatólogo que me ha atendido hoy me ha dicho que la cosa pinta muy mal, pues no sabe qué se puede hacer para arreglar un brazo que según él esta totalmente destrozado, y no se explica como he podido hacer vida normal con él en estos últimos años. También cree que tiene que verlo el que me operó y ya por fin tengo en mis manos una cita con él, será el 20 de septiembre, justo el mismo día que se cumplirá un mes de mi fatal caída.

Y aquí estoy, a ratos muy tristes y sin ganas de nada y a ratos furiosa y enfadada por mi mala suerte.

¡¡Dios!! ¿Qué pasa? ¿No tengo derecho a ser feliz? Yo no pido grandes cosas, me conformo con mi vida (la que he tenido hasta ahora)  ¡¡Quiero quedarme como estoy!!

Todos me preguntan si me duele, y les digo: no, el brazo no me duele, me duele el no poder valerme para nada, al dolor estoy acostumbrada….. Lo que no soporto es tener que depender de los demás incluso para mis necesidades mas íntimas.

No quiero pensar, ni comerme el coco con lo que se me viene encima, nunca me ha gustado ir de víctima, ya veremos cómo acaba esto.

También decir que no estoy sola, que tengo a mi familia pendiente de mí y de que no me falte nada y dispuestos a ayudarme en lo que sea necesario, y ahora en vez de cuidar yo a las niñas son ellas las que están ahí para ayudarme a mi.

Para terminar pondré una frase de una película que me gusta mucho, la película se llama: El exótico hotel Mary-Gold.

Al final todo saldrá bien, y si no sale bien es que aún no es el final.

Encarni Duran Girón