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martes, 1 de octubre de 2013

DÍA NACIONAL DE LA ARTRITIS



Hola amig@s,  ya estamos de nuevo en Octubre que, como sabemos, es el mes de la Artritis.

En AMARE, como cada año, ya tenemos todo listo para colocarnos en nuestras mesas y repartir información a todo el que quiera acercarse. Este año contamos con tres mesas más, añadidas a las que ya teníamos en años anteriores; una en c/ Larios, donde estará nuestra presidenta, otra en el Hospital Quirón y una más en el centro de salud de las Chapas. En total tendremos 11 mesas repartidas entre la capital y provincia.

También se están preparando las IX Jornadas Nacionales de Artritis Reumatoide, Psoriasica e Infantil, que tendrán lugar el próximo 26 de Octubre con las siguientes ponencias:

“Importancia de la adherencia al tratamiento en AR”. Dra. Rosa Garcia Portales. Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Virgen de la Victoria.
“Mano Reumática, ¿es útil su cirugía?” Dr. Miguel Cuadros Romero. Servicio de Cirugía, Ortopedia y Traumatología del Hospital Universitario Virgen de la Victoria.
“Prevención de las Enfermedades Crónicas” Dr. Jose Ortega Domínguez. Vicepresidente 1º del Colegio de Médicos de Málaga, Medico de familia y Jefe del Servicio de Oncologia Medica del Hospital Quirón.


Y para el próximo 12 de Octubre día INTERNACIONAL de las enfermedades Reumáticas, se esta elaborando un manifiesto que naturalmente “denunciará el recopago”

Sí, porque l@s enferm@s de Artritis, afrontamos el futuro con miedo e incertidumbre ante la amenaza de hacernos pagar además de lo que ya pagamos. El futuro lo vemos lleno de nubarrones, yo pensaba que la salud era un derecho universal, pero en España se ha convertido en un castigo. ¡¡ No es justo!! Aquí se defiende y se rescata “todo” menos la “salud”. Lo que de verdad pretenden es quitarnos de en medio, así también se ahorrarán nuestras pensiones y, aunque estamos en el siglo XXI, esto parece claramente un “exterminio”.

Siento terminar este post con estas palabras tan duras, los que me conocen saben que no son de mi estilo ¡¡Pero todo tiene un limite!! Y creo sinceramente que lo han sobrepasado.

Yo, de momento, puedo afrontar el primer copago, pero se me parte el alma con los que tienen que elegir entre comprar el pan o la leche o pagar en la farmacia ¡¡Qué triste!!

Ahora cuando vayamos al médico en vez de preguntar ¿Dr es grave lo mío? Preguntaremos ¿Dr cuánto me costará lo mío?

¡En fin! Como podéis ver ahora soy una Artrítica indignada, ¡¡¡Con lo malo que es esto para mi sistema inmune!!!Temiendo estoy que me de un brote!!

Termino con el lema de este año para el día Nacional de la Artritis:

“Artritis: Conócela y Actúa”

Encarni Duran

lunes, 11 de febrero de 2013

CARTA A LA NORMALIDAD (UN CANTO A LA VIDA)

Normalidad, sí, es lo que intento transmitir con mis comentarios y mis post a un grupo de personas a las que la vida les y nos ha marcado con una enfermedad autoinmune. Muchos de vosotros no sabéis lo que es eso, ni os habéis parado a querer saber, no va con vosotros, y lo entiendo y lo respeto, pero a otros muchos nos ha “tocado” vivirla en nuestro propio cuerpo y aprender de lo vivido.

Una enfermedad Autoinmune -hay muchas- a grandes rasgos, por definirla con sencillez si se puede hacer algo con una enfermedad crónica, degenerativa, agresiva, dolorosa, incapacitante, peligrosa y muchas otras cosas más, sería que nuestro organismo se vuelve “loco” y nos ataca a nosotros mismos, cree que nosotros somos su “enemigo” y no tiene piedad con nosotros.

La que yo padezco es la AR (Artritis Reumatoide), por eso hablo más de ella, pero tengo amigas y familia, con otro tipo de Artritis y con otro nombre, pero son Autoinmunes, cada una es distinta, cada organismo reacciona de una forma. Por eso tanto los tratamientos como el desarrollo en único, pero con muchas cosas en común.

Quiero contar mi experiencia, una parte pequeña de ella, porque más de 50 años es difícil resumirlos en una carta, pero ahí va:

Todos tenemos un tiempo de negación de la enfermedad, y ese tiempo es terrible. Tratas de ocultarlo, y te haces más daño, lo ocultas a tu entorno, en mi caso porque no tuve ninguna ayuda ni comprensión, al trabajo porque tienes miedo de perderlo, a los amigos porque sabes que si lo dices, quizá no te entiendan, “cómo vas a estar tan mal, si tienes buena cara, si sigues pintándote la raya del ojo, queriendo aparentar la normalidad que ya no tienes”. No quieres dar pena, eso no, nunca. No quieres que te compadezcan...

Tienes tantos miedos... que cómo describirlos. Solo quiénes los hemos y los estamos padeciendo los conocemos.


También pasas por un periodo más o menos largo, en mi caso fueron 9 años, que es fácil escribirlo pero pasarlos... hasta que le pusieron nombre y apellidos y ese tiempo no se lo puedo desear a nadie...

Alguien, con una completa ignorancia hizo ayer unos comentarios despectivos a los enfermos y al por qué hablamos tanto de las enfermedades. Los grupos de auto apoyo son imprescindibles en muchas patologías, sin ellos la gente no saldría del pozo en el que están sumidos.

Para mí, entrar en Facebook y encontrar a Reme y Encarni, Presidenta y Secretaria de la Asociación de Amare en Málaga, fue una grandísima suerte, empecé hablar con ellas, ver qué ponían en sus muros, mensajes de apoyo de comprensión, empecé a través de ellas a conocer a muchas otras mujeres, digo, mujeres, porque no tengo en mi muro a nadie más que a dos maridos que sus mujeres la sufren, y me sentí tan acompañada, tan bien, tan comprendida. Dejé de sentirme “rara” empecé a hablar de la AR, con naturalidad, empecé a hablar de mis malos días, de mis dolores, de mi malestar, de mis miedos, y todas me entendían, porque ellas también los tenían o los habían tenidos. Hicimos una red, que a los que no tenemos una Asociación en nuestra Ciudad o en muchos pueblos -entonces yo vivía en uno- nos hizo -al menos a mí me hizo- no sentirme tan sola ante la enfermedad. Poco a poco fui haciendo más relaciones y conocí a Ana, quién se ha convertido en la familia que eliges, en una hermana no sólo de enfermedad y dolor, si no de alegrías, confidencias y cariño.

Nuestras familias se han conocido, compartimos días en su casa y en la mía. Tenemos conversaciones diarias, y no hablamos de la enfermedad, porque le hemos dado NORMALIDAD, tenemos que vivir con ella, y así lo hacemos, lo mejor que podemos. Llevamos la vida como viene, unos días malos y otros no tan malos, unos días terribles y otros, pocos, pero los tenemos, maravillosos. También es que nos conformamos con poco, porque no tenemos mucho. He hecho amigas de enfermedad del otro lado del Mundo y diariamente, aún a pesar de las horas de diferencia en mi muro y en los suyos o por privados, sabemos de unas y de otras.

He dejado de necesitar medicación para la depresión, gracias a vosotras, a mi querida cuadrilla de Artríticas, a las que todos los días a primera hora va dedicado mi primer post de la mañana. Gracias, gracias y gracias, nunca os agradeceré bastante el apoyo recibido aún en la distancia geográfica. A través de la Asociación, Encarni, me dijo que escribiera en un periódico digital y eso ha sido otra magnifica plataforma para dar voz a tantos y tantos enfermos, para mí ha sido una terapia, volver atrás, a mi infancia y poco a poco recordar cómo me sentí enferma, recordar los duros y bellos años de criar a mis hijos, teniendo que llevar todo sola, y sin poder quejarme... y todos los mensajes que he recibido, muchos privados, dándome las gracias por hablar, por darle voz a tantos enfermos que no la tienen, porque se sienten identificados con mis vivencias, porque ellos las padecen, eso para mí no tiene precio. Guardo sus contestaciones como la “recompensa” a tantos años de silencio e incomprensión.

No quiero entrar en los medicamentos que tenemos para tratarnos, no hay muchos, son personalizados, pero para los paganos que además son los que se atreven a decir: qué pesados, no será para tanto, porque tienen que dar la vara con sus enfermedades y más cosas que he oído y leído, deciros que no hay una sola medicación que nos cure, todo es PALIATIVO, retrasa los efectos, pero no nos cura. Puedes incluso ir a la Clínica del dolor, como yo he ido, y te dan una mediación en parches. No quiero ponerle nombre pero te anula, no tienes dolor, o menos, pero no puedes moverte.  Al menos, en mi caso, no lo toleraba, todo era sentirme mal no, peor.

También en estos años pasados me sometí a 4 tratamientos experimentales, ¿tenía miedo? Mucho, muchísimo, pero tenía tanta necesidad de sentirme mejor de poder recuperar mi vida que no me importó, tenía que criar a mis hijos y quería verlos hacerse mayores, y me los suministraron, con muchas pruebas y mucho control. Ninguno dio resultado...más frustración...pero a seguir, nunca he pensado tirar la toalla.

Luego vinieron tiempos que la enfermedad, al menos la mía, que se cursa con inflamación de las articulaciones, que ya fue evidente, la gente cuando se daba cuenta, me decía: “qué mano llevas, ¡te has dado un golpe?” Como decirles que no, que esa misma inflamación la tengo en el 80% de mis articulaciones, que poco a poco, han ido enfermando en los pulmones, y por eso hasta el respirar me duele, en el corazón, ahí el gran riesgo que tenemos de padecer una enfermedad cardíaca, que también tengo una anemia para la cual hace años, muchos antes de lo que es normal, tuvieron que retirarme la regla, porque las hemorragias ponían en peligro mi vida. Todo ello unido al porcentaje elevado de poder desarrollar un cáncer de los ganglios linfáticos, debido a nuestro deterioro en el sistema autoinmune.
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Los biológicos que me ponían, inyecciones subcutáneas al principio, y luego goteros que te inyectan en tus venas durante horas, mes tras mes, - bueno en mi caso cada 40 días-, tratamientos para los cuales tienes que firmar un papel, asumiendo tú la responsabilidad del resultado del tratamiento... en el que pone que una infección puede causarte la muerte. Los firmas, te pones en la camilla y unos rezan otros recurrirán a otras cosas, pero todos tenemos un miedo terrible, pero asumimos los riesgos, porque la vida es riesgo y si la nuestra nos ha tocado vivirla enfermos, pues adelante.

Cuando empiezas a sentirte mal, muy mal, a tener infecciones de cualquier tipo, un resfriado, una neumonía, un pequeño corte con un papel, como me decía una amiga de enfermedad, que derivaba en una infección tremenda en la mano...una varicela que casi estuvo a punto de costare la vida a otra, y tú sigues pensando cada vez que te pones otro, que no me toque a mí...porque todas lo pensamos y quién no lo piense, mejor para ella, pero es que no es consciente del riesgo, yo prefiero saberlo.

Cuando el tratamiento te hace enfermar, como en mi caso, me produce una anemia que casi me mata, literalmente, cuando necesito 18 goteros de sangre, cuando después de pasar la gravedad el propio Hematólogo me dice que se asustó al verme y que no sabía si iba a poder remontarlo...pero que todo había salido bien. Entonces te preguntas muchas cosas, pero no tienes respuesta para ninguna.

Cuando una infección hace que se caigan tus dientes. Cuando no tiene defensas y te dicen que no puedes ir a un sitio cerrado, a un cine, a un bar, a un gimnasio, a un centro comercial, a un biblioteca, que no puedes usar libros prestados, que tienes que salir a la calle y tomar el aire y el sol y el frío, y que ya iras recuperando... pero tienes que seguir viviendo. El miedo no quiero que no me deje vivir, sigo entrando a las tiendas a comprar, tengo que hacerlo, voy al Hospital, ahora con mascarilla, cuando ha estado mi madre en el Hospital el médico me dijo que me fuera de allí, que ni se me ocurriera ir. ¿Cómo no ir? Fui y cogí un virus que me costó quitarme de encima. Que ni me acuerdo, bueno si me acuerdo pero no lo quiero escribir.

Luego ingresaron a mi hija, ¿cómo no estar a su lado? la pusieron en una habitación sola, pero mis idas y venidas era con mascarilla y miedo, pero tenía que ir. En la vida tienes que asumir riesgos, todos los asumimos pero algunos más.

Cuando la enfermedad te cambia el humor, la forma de vestir, porque no puedes vestirte como antes, tus zapatos, porque tus pies se deforman, tu pelo, porque no puedes peinarte como antes... y necesitas ayuda muchos días para todo, sentir que tienen que acompañarte al baño, abrirte una botella, ayudarte a sentarte a levantarte a acostarte, a vestirte, a tantas cosas... aparentemente normales y que tú no puedes hacer.

Cuando tus mucosas se secan tanto que necesitas medicación, te producen infecciones, picores, problemas de piel, se inflaman tus cuerdas vocales, no tienes voz, se inflama tu garganta y no puedes tragar ni casi respirar. Cuando se inflama tu mandíbula, no puedes abrir la boca, no puedes masticar, tienes que tomar todos los alimentos licuados...tantas y tantas cosas. Cuando tus ojos se secan y necesitas colirios diariamente, tu piel tiene que estar tapada hasta en verano, tienes que huir del sol y un largo etc, de precauciones que para cualquiera pasan desapercibidas pero para nosotros son un "calvario".

Cuando un simple viaje, una comida fuera de casa, supone una estrategia de cambio de horarios de medicación, paradas para descansar, todo un esfuerzo necesario en el que tienen que acompañarte los que están a tu lado, por eso, sales tan poco, por eso en nuestra vida pasas tantas horas y días entre las cuatro paredes de nuestra casa, con una limitada vida social.

Tampoco he hablado del trabajo, trabajo que no podemos desarrollar, con lo que eso significa para la autoestima y también económicamente.

Podía seguir, pero esto es un canto a la Vida, a la Vida con enfermedad pero vida.

Hay otra cosa que no quiero dejar de escribir. En la Asociación, por teléfono, me han dicho que hay abuelas, madres e hijas que están juntas allí porque están enfermas las tres generaciones.

Otro grandísimo miedo, y ese sí que es difícil de plasmar en un escrito, es el miedo a que tus hijos enfermen. Tengo un hijo sano, y una hija de 20 años que ya lleva varios años sintiendo que no está bien... y ahora desde hace unos meses, después de una operación y un ingreso hospitalario, vamos de prueba en prueba. Tiene nombre pero le faltan los apellidos... a su enfermedad. Cuando la veo tirada en la cama sin fuerzas para levantarse, cuando me dice que le duele la cadera o un pie tanto que no puede ir andando a clase, cuando siento su desesperación, oigo sus llantos y conozco sus miedos... cuando todo esto ocurre, mi enfermedad no importa, sólo quiero que me acompañe un poco de salud para poderla ayudarla, quiero ser el espejo en el que se mire ella y me vea siempre ilusionada con algo, cualquier cosa me hace feliz, no puedo ni quiero que la enfermedad me quite también la ilusión, nunca dejaré que me la quite, eso no.

Ahora tenemos cita con mi Reumatólogo para ella. Ya tengo encima la certeza tantos años callada pero siempre temida que, ella, mi hija, haya heredado no sé si mi AR o alguna otra, pero sé que le quedan por delante muchos días de pruebas, impotencia y aceptación. Ahora mi dolor no es doble, es incuantificable. El dolor que te produce ver a un hijo enfermo no tiene medida, pero no bajaremos la guardia, no dejaré que se hunda. Todo es un proceso y ella acaba de empezar, poco a poco iremos recorriendo el camino. Una cosa que a ella nunca le faltará será el apoyo y la comprensión, su época de negación ya ha empezado, pero también sé que es ella y sólo ella la que decidirá hablar, contar y decidir aceptar lo inevitable.

Muchas de vosotras me decís que soy un ejemplo a seguir, no soy ejemplo de nada, sólo soy una mujer, madre, esposa, hija, que vive con una enfermedad crónica, que ahora, hace unos meses tenía la posibilidad e ilusión que me operaran de una rodilla que dos años de trabajo de pie y una caída han dejado desecha... pero que no puede ser, me dijeron que si me operan no podré volver a andar, que tendré que ir en silla de ruedas. Así que a seguir, andando el día que puedo y el día que no también, con voluntad y con bastón y muchos, muchos días, con el brazo de Antonio, mi marido, mi gran apoyo. Como dice mi primo, también enfermo, tiene que ser con voluntad, porque ganas tenemos muy pocas... o ninguna.

Esto va dirigido a todas aquellas personas que nos critican porque hablamos de nuestra enfermedad. Oigan, hablamos de lo que queremos, por eso lo hago en mi muro, y ustedes tienen la oportunidad de leerlo o no, pero no de criticarlo, están en su derecho pero el mío, el nuestro, es decirlo si queremos, y yo quiero. Y otras muchas personas también lo dicen en privado, lo comprendo y lo entiendo y respeto pero jamás lo criticaré. Ayer leía un trabajo (ARTRITIS, DOLOR Y CORAJE), magníficamente hecho por Anita, hija de Ana, y le di las gracias por el estupendo trabajo sobre la Artritis que ha presentado y me contestó: ahora por lo menos cinco personas más conocen la enfermedad, los tres del Tribunal y dos compañeras que estaban escuchando, pues eso, más voces, más NORMARLIDAD.

Salud compañeras de enfermedad y a los que la tenéis que la conservéis mucho tiempo, y si enfermáis, que no sea de algo tan difícil de llevar como lo que nos ha tocado a algunas de nosotras.

Una enfermedad Autoinmune.


Isabel Sevilla Moreno.

miércoles, 25 de abril de 2012

¿Dónde está mi médico de cabecera?

Sí, yo reivindico la figura del médico de cabecera o familia como se les llama ahora. Esos médicos que te conocen a ti y toda tu familia desde que eres pequeña, esos que nada más que llegabas a la consulta sabían por tu expresión lo que te pasaba, esos que te preguntaban como iba tu madre con su tensión arterial o por la dieta de tu padre, esos que se ocupaban de tu embarazo desde el inicio, los que también cuidaban de tu salud mental, de tu vejez….

En algunos pueblos aun existen estos médicos maravillosos que se convierten en un miembro mas de tu familia, incluso aquí en Marbella yo he tenido la suerte de tener uno de estos médicos de familia durante muchos años, y la verdad es que tengo mucho que agradecerle. Él se ocupo durante muchos años junto con mi reumatólogo de mi Artritis Reumatoide, de mis frecuentes infecciones de garganta, fue el que me medicó para mi hipertensión, y por supuesto también estuvo en mi depresión. Él me enseñó a entender mejor lo que me pasaba y por qué. También era el médico de dos de mis hermanos, a uno le trato su hipertensión temprana y sus subidas de ácido úrico y a mi hermana él la llevó durante todo el embarazo.
Pero un buen día, hará unos seis años, acudí a su consulta como de costumbre y simplemente ya no estaba allí, lo habían trasladado a otro centro al cual por mi situación geográfica no me pertenecía ir.

¡Así, de buenas a primeras!, sin comunicárnoslo a sus pacientes, ¿para qué?

Te quedas fuera de lugar, pero no puedes hacer nada, te resignas y comienzas tu rutina con el nuevo que te toque, tú crees que se quedará por lo menos por unos años, le cuentas tu historia, intentas hacer buenas migas para que la relación médico - paciente sea la adecuada, pero esta doctora sólo me duro dos años…. Y otra médica nueva… Otra vez la misma historia, en los últimos cuatro años he tenido tres doctoras, la última la tengo desde Diciembre y ella misma me ha dicho que su contrato es hasta Junio.

Es buena y se preocupa, pero yo ya no tengo ganas de seguir siempre igual, sin poder hacerme amiga de mi médico, sin que llegue a conocerme, teniendo que explicar que soy una enferma de Artritis Reumatoide, que soy hipertensa, que mi salud mental no esta muy boyante, ya que tengo frecuentes depresiones, que el insomnio no me abandona, y tantas cosas más que le contaría si ella fuese mi médico de cabecera.

Ella no tiene la culpa, pero mucho menos yo, así que ahora me limito a acudir a la consulta, pedir lo que necesito y volver a mi casa con la sensación de que, exceptuando a mi Reumatóloga, en los demás temas de enfermedad estoy sola, me siento triste y desanimada y por eso es por lo que reivindico la figura del médico de cabecera.

¡Ojalá cambien las cosas! Los pacientes nos merecemos algo mejor.

Encarni Duran.


martes, 6 de marzo de 2012

Los recuerdos


Cómo se pasan los años y cómo nos marcan algunas cosas vividas en la infancia, las tenemos ahí, arrinconadas, dormidas en la memoria sin saber siquiera que nos han marcado y de pronto una imagen, un olor, una música…. nos trae de nuevo a la memoria esos momentos tan en lo hondo guardados, a veces te alegras de recordar, pues son cosas alegres y bonitas…. En cambio, otros recuerdos te remueven el estómago.

3º Jornadas de participación ciudadana
Esta reflexión la hago después de asistir el pasado 10 de este mes de febrero a la 3ª Jornadas Provinciales de Participación Ciudadana de Málaga “Compartiendo Valores Experiencias”

Allí asistí como secretaria de AMARE, y como enferma, naturalmente. Las jornadas fueron muy intensas tanto en su contenido como en el tiempo, pero aunque no me encontraba en mi mejor momento de salud -“tengo un brote de Artritis”-, salí de allí enriquecida con las aportaciones y experiencias que se contaron.

La ponencia “Comisión Actos Lúdicos” Experiencia Hospital Regional  de Málaga, ofrecida por Daniel Moreno Sanjuán, Jefe de Servicio de Atención Ciudadana del H. Carlos Haya y H. Civil de Málaga…

 ¡Ésta! ¡Ésta fue la que trajo a flote mis recuerdos!……Aquí Daniel, además de con fotos nos contó con sus palabras todas las actividades que llevan a cabo con los niños enfermos para que su estancia en el hospital no resulte tan triste y monótona, ya que muchos pasan meses entre operaciones y tratamientos.  Además de la ludoteca del hospital, hacen excursiones, al zoo de Fuengirola, al cine, a campamentos, incluso el pasado año los llevaron a Eurodisney.

¡¡Qué magnifico trabajo!! Hacer la vida feliz a un niño enfermo, y fue entonces cuando recordé mi infancia, tan diferente.

Yo pase once meses ingresada en el Sanatorio Santa Rosalía de Jerez de la Frontera, entre con 10 años y Salí con los 11 cumplidos, yo he vivido muchas situaciones y momentos tristes, pero ninguno supera a aquellos eternos once meses, lo peor de todo es que después de tanto tiempo aun no sé porque me tuvieron allí tanto tiempo, si aun no sabían mi diagnóstico.  Incluso tardarían cinco años más en dar con la causa de mi mal estado físico. Y no fue allí, todo lo contrario, allí me dejaron el brazo izquierdo en el estado que lo tengo ahora mismo, soldado en codo y muñeca, pues los once meses me tuvieron con el brazo escayolado, y todos sabemos que la Artritis Reumatoide no se puede inmovilizar tanto tiempo, incluso una semana es mucho para la Artritis, pero claro todo esto que estoy contando sucedió entre el año 72 y  73. No creo ni que existiera la reumatología.

Pero a mi lo que más me torturaba de toda esta situación era el no poder ver a mi madre o a los familiares que me visitaban nada más que los domingos, imaginaros ser la mayor de una familia numerosa, siempre rodeada de algún miembro de tu familia, y de buenas a primeras, sin haber cometido ningún delito te encierran en aquel penal y te apartan de tu gente.

Mi comunión
Gracias a Dios eso forma ya parte del pasado y ahora las cosas son mucho más llevaderas, sigo pensando que ningún niño debería enfermarse nunca, pero como eso no es posible aun, me alegro de que les toque en esta época, porque aunque es inevitable que la enfermedad te marque la vida, que en esos recuerdos encuentren cosas gratas.

Imaginaros de que forma me marco aquel sitio, que según todos era un Sanatorio precioso, con jardines y árboles…….Que pasados casi veinte años, me derivaron del Hospital Clínico de Málaga al Marítimo de Torremolinos, porque además de que es el mismo equipo medico, queda más cerca de Marbella donde vivo.
Nada mas llegar la primera vez, volvieron a mi tan fuertes los recuerdos de mi infancia, que llagué a la consulta llorando y le pedí por favor a mi reumatólogo que volviera a mandarme al Clínico, me dijo que si, pero ¿cuál era el motivo? Entonces, que ni yo misma sabia el motivo, le dije…… porque yo ya he pasado mucho tiempo en un sitio como éste, sí, porque el Marítimo era idéntico al sanatorio donde pase aquella etapa que mi memoria había olvidado y guardado.

Afortunadamente, la memoria y los recuerdos no son una cosa persistente y yo por suerte la tengo bastante selectiva pero como digo al principio, un olor, una canción, una imagen, una palabra, cualquiera de estas sensaciones te traen de nuevo los recuerdos y aunque en esta ocasión me acordé de una parte triste de mi infancia, estoy muy feliz de que las  cosas ahora se hagan pensando mas en el bienestar y felicidad de los niños enfermos.

Encarni Duran.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

VER LO POSITIVO DE LAS COSAS

Si la vida te da limones, aprende a hacer limonada……..¿¿¿Cuántos años y cuántas cosas han tenido que pasarme para ver el gran valor de esta frase, que además no sé ni de quién es???

Recuerdo como si fuera hoy, mis primeros años de enfermedad, y lo enfadada y malhumorada que estaba con el mundo, naturalmente este mal humor recaía en mi familia, sobre todo en mi madre que era la que siempre estaba conmigo (mi padre era uno de tantos emigrantes en Alemania).

Mi madre era la persona más optimista y simpática que os podáis imaginar, pues bien, esa forma suya de ser me sentaba fatal, yo no la entendía. ¿Cómo podía estar siempre tan animada y feliz? ¿No se daba cuenta de mi situación y de lo mal que me encontraba?

Ahora comprendo cual era su verdadera intención, ella sólo quería transmitirme esa alegría y normalizar mi situación, que yo no la viviera como un drama. ¡Qué injusta y dura fui con ella!
En sus intentos para animarme, recuerdo que me compraba muchos libros y uno de ellos era la historia de una niña muy desafortunada pero que jugaba a darle la vuelta a todo y ver la parte positiva, el libro se llamaba POLLYANNA.

No os podéis imaginar lo mal que me sentó, ¿Qué creía mi madre? ¡Yo no podía ser tan tonta como esa niña! ¿Qué había de bueno o positivo en estar enferma en cama?

Pues bien, tengo que deciros que mi madre tenia razón, no, no hay nada de bueno en estar enferma, pero aquella situación hizo de mi la persona que soy ahora, aprendí habilidades y pautas que si mi situación hubiese sido de otra forma jamás habría descubierto. Desde niña descubrí el gusto por la lectura, con los libros podemos viajar, soñar y vivir aventuras a través de los personajes, y no necesitamos movernos de nuestra casa, con la lectura he podido llenar tantos años vacíos de actividad física.

Y ya en mi época de adulta, cuando tuve que dejar de trabajar definitivamente, no diré que me resulto fácil, no, cogí una gran depresión, y tuve que empezar de nuevo y desarrollar otra vez esas habilidades olvidadas de cuando era niña.

Los primeros años sin trabajar fueron muy duros y no quería ni asumirlo y mucho menos aceptarlo, pero así es la vida, y poco a poco, comencé a entender la frase con la que he empezado este post.

Sí, ¿por qué no ver que esto también tiene cosas buenas? Al no poder trabajar, empecé ha hacer viajes, que es algo que quizás no hubiese podido hacer hasta la vejez, también empecé a pintar y es una actividad que me encanta, sobre todo no por las obras que pinto sino por las compañeras y amigas que allí  hice y que forman parte de mi vida, otra actividad es la informática, con la cual estoy aquí comunicándome con todos vosotros y por último y más importante, la Artritis me llevo a formar parte de la asociación AMARE de la cual soy secretaria.

Formar parte de una asociación es una cosa que recomiendo a todos, allí nunca te sentirás solo, estarás con personas que te comprenden, que sin tener que decirles nada saben como te encuentras.

Ya he aprendido a hacer limonada…..Y todos estos buenos jugos que saque de los limones que me dio la vida, se los debo todos a mi madre, gracias mamá, gracias por ser como eras, por no tirar nunca la toalla de la ilusión, por tu eterna sonrisa, por quererme tanto y hacer de mi la persona que soy, y aunque nunca estaré a tu altura (tu eres insuperable) lo intentare con todas mis fuerzas.

A la memoria de la mejor y más simpática madre del mundo.

Encarni Duran.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Talleres de autocuidado: “Yo me cuido y te invito a cuidarte conmigo”

Dª Remedios Gómez Cabello, presidenta de la Asociación Malagueña de Artritis Reumatoide AMARE, viene desarrollando este proyecto de autocuidados desde el año 2007, debido a la necesidad detectada desde su doble perspectiva como presidenta y como afectada por esta enfermedad. Estos talleres se han llevado a cabo con un alto grado de participación y satisfacción en cada uno de ellos.

Este proyecto de talleres multidisciplinares surge ante la necesidad de información que requiere el colectivo de personas con artritis reumatoide, psoriásica e idiopática juvenil, así como sus familiares y cuidadores. La realización de estos talleres ha sido  de vital importancia por la complejidad de la patología reumática y en particular de la Artritis Reumatoide, que conlleva una serie de problemas en la vida diaria de estas personas, como son el dolor, la incapacidad funcional, la rigidez articular y la fatiga.

            Desde el punto de vista psicológico en la Artritis Reumatoide, la Artritis Psoriásica y la Artritis Idiopática Juvenil, se presenta un proceso continuo de estrés, adaptación y superación en que participan varios factores contemporáneamente.

            Todos estos motivos dieron lugar al objetivo principal de estos talleres: promocionar la salud fomentando el autocuidado, para mejorar así la disposición del enfermo ante la enfermedad, y con ello la consecuente mejora en la calidad de vida de estas personas.

            Los talleres se han realizado a través de sesiones de 2 horas de duración aproximadamente, y han contado también con una parte práctica dirigida a los familiares de los afectados por artritis, sobre cuidados y ejercicios físicos adecuados e indicados para el mejor estado de salud de los pacientes, y por consiguiente su mayor bienestar.

            Para la realización de los mismos se ha contado con la colaboración de una serie de profesionales, que han tocado tanto aspectos biológicos como psicológicos y sociales, y sus diferentes técnicas de rehabilitación y cuidados personales, todos ellos expuestos de forma clara, profesional y sencilla para que pudieran llegar de forma directa a todos los asistentes.

            Este equipo de profesionales ha estado formado por psicólogos, trabajadores sociales, enfermeras de enlace, fisioterapeuta, voluntarios de la entidad, y la misma presidenta de la Asociación, aportando en primera persona su experiencia personal como persona afectada que es, y la lucha que lleva realizando desde hace tantos años.

            Estos talleres se han realizado tanto en los hospitales de la capital malagueña como en hospitales de los pueblos de la provincia, dirigiéndonos así a aquellas personas que por sus limitaciones físicas y otras barreras con las que se encuentran estas personas afectadas, no pueden desplazarse a la capital para acudir a este tipo de encuentros.

            Gracias a la ejecución de estos talleres se ha observado que la falta de información que existe sobre esta enfermedad puede derivar en:

-  Un mal uso del tratamiento a seguir.
- Confusión en la aplicación de un tratamiento u otro, ya que éstos son tratamientos personalizados que debe valorar el especialista, y no a todo el mundo le pueden beneficiar.
- Una infravaloración de su estado de salud y de los riesgos que están expuestos a sufrir.
- Incomprensión familiar.

            Con estos talleres han podido además de informarse, aportar y matizar cada uno de los temas desarrollados en los talleres de autocuidado, con sus diversas experiencias vitales, estableciéndose un punto de encuentro en donde los asistentes se identifican y desarrollan sus capacidades individuales y familiares para promover un estilo de vida más saludable.










martes, 21 de junio de 2011

Presentación de la Asociación Amare

AMARE (Asociación Malagueña de Artritis Reumatoide) es una entidad sin ánimo de lucro constituida con el fin de crear una organización que aglutinara a éste colectivo, y que ejecutara una acción social diaria en la lucha de sus derechos de personas con discapacidad.

La Asociación AMARE se propone, sin ánimo de lucro, la consecución de los siguientes fines, tal y como vienen recogidos en sus estatutos:

·        La obtención de medios sanitarios adecuados al alcance de todas las personas enfermas de artritis reumatoide
·        Alcanzar la plena integración en todos los ámbitos, especialmente en el ámbito socio-laboral y familiar de los y las enfermos/as de artritis reumatoide.

Actuaciones realizadas por AMARE para alcanzar estos y otros fines sociales.
·        Promoción de recursos sanitarios.
·        Campañas de Concienciación social y Sensibilización social.
·        Potenciar la investigación sobre la enfermedad o dolencias afines a ellas.
·        Divulgación de todos los aspectos relativos a la enfermedad
·        Atención social a las personas afectadas por AR:
¥     Información, orientación, valoración y asesoramiento social sobre derechos y prestaciones.
¥     Gestión y tramitación de tarjetas, certificados, ayudas técnicas, etc.
¥     Obtención de prestaciones y recursos.
¥     Servicio de actividades culturales, ocio y tiempo libre.
¥     Gestión médicos especialistas.

AMARE está inscrita en el Registro General de Entidades de Voluntariado de Andalucía.

AMARE es socio fundador de CONFEPAR (Confederación Española de Pacientes Reumáticos).

Remedios Gómez Cabello, presidenta de AMARE.